Director de Proyectos: ¿Cómo fomentar el compromiso del equipo?


Cuantas veces hemos sentido que damos el máximo en nuestro trabajo, ya sea en una tarea particular, esa de última hora, un gran proyecto con objetivos complejos de cumplir, donde involucramos un gran esfuerzo que puede ir muchas veces más allá de nuestras funciones, porque amerita un “esfuerzo adicional”.

Esta situación cuando es valorada por nuestra jefatura u organización, teniendo el reconocimiento adecuado, es reconfortante, pero claramente son mayores las veces en que se nos exije ese “esfuerzo adicional” y la recompensa, sea cual sea el tipo, no llega.

Cuando las recompensas escasean,  un “bien hecho”, al menos reconforta, lo contrario, la total ausencia, afecta negativamente el compromiso que podamos tener.

El estudio Pulse del 2016¹ dió a conocer una cifra que me llamó la atención, el 81% de las organizaciones de altos desempeños cuentan como factor determinante para el éxito de sus proyectos, patrocinadores comprometidos. Claramente es pilar de todo proyecto contar con el patrocinador e interesados realmente comprometidos, sin esto, difícilmente el proyecto podrá llegar al éxito, lo relevante es el porcentaje, lo cual nos da un indicio claro de que es un ámbito que, como director de proyectos, se debe trabajar. Esta es otra muestra patente de la importancia del compromiso en un equipo de proyectos.

No obstante lo anterior, el compromiso se inicia desde la obligación o responsabilidad que se nos otorga, y que es propio de nuestro cargo o rol.

La RAE© define comprometer como:

 Adjudicar a alguien una obligación o hacerlo responsable de algo. 

Que asume un compromiso de carácter ético en lo político o lo social.

Sin embargo, quiero referirme al compromiso no desde el punto de vista de “obligación de” o “responsabilidad de”, sino al que crece con el tiempo, en base a las relaciones y el día a día.

Coincidiremos en que si bien nace en primera instancia como obligación o responsabilidad, cuando se nos pregunta que es “compromiso” lo podríamos describir como una mezcla de responsabilidad más “algo”, ese algo permite que un equipo llegue a cumplir los objetivos de un proyecto, porque equipos responsables hay muchos pero comprometidos muy pocos.

Este compromiso se enraíza en las personas de un equipo, a través del tiempo, basado en las relaciones, día a día, “haciendo equipo”.

Dificilmente nos sentiremos comprometidos con un Director de Proyectos/Jefe que no se preocupa por su equipo, o que ve sólo numeros y objetivos, por sobre las personas. Por supuesto, este escenario se da a todo nivel de jefaturas y equipos de trabajo.

El compromiso se da en multiples direcciones en un equipo de proyecto y lo relevante es que se demuestra de diferentes maneras, como se presenta en el siguiente esquema:

Ahora bien, no es la panacea contar con un equipo comprometido, independiente de la dirección de las relaciones: subalterno a jefatura o vivecersa, el compromiso se gana, se alimenta y va de la mano inequivocamente de lealtad.

Pero esto que parece tan idílico, por supuesto que no es fácil de lograr, porque generalmente (por no decir siempre), nos comprometemos con las personas y luego con los cargos.

Formas de fomentar el compromiso hay muchas, sin embargo describo a continuación aquellas que a mi me han dado resultado, desde la experiencia:

Acciones o ideas fuerza para fomentar el compromiso tuyo y de tu equipo:

  • Valor agregado: y que no se confunda con “gold plating” que es entregar una funcionalidad no pedida o extra, en un proyecto. El valor agregado tiene un tinte de subjetividad, porque apunta a las personas y al servicio que entregas, la calidad de atención, eso que hace que nuestro cliente quiera trabajar nuevamente con el equipo de proyecto y contigo como Director de Proyectos. Esto aplica tanto para clientes internos o externos de la organización, procura fomentar la empatia en el servicio/trabajo que entregas.
  • Sé un líder al servicio de tu equipo: demuestra tu compromiso con el equipo, preocúpate de las personas, guíalos, entrégales herramientas para que puedan realizar mejor su trabajo, y por sobre todo, el cómo encontrar mejores formas de hacer las cosas, procura crecer como equipo, vela por el desarrollo y la autonomía de estos. No seas un líder de “escritorio”, el que se compromete con su equipo está al frente de las batallas.
  • Recompensas/Agradecimiento: que importante es contar con recompensas monetarias consideradas al inicio del proyecto, como reservas o bien dentro de presupuesto, sin embargo, en la práctica no todos los proyectos pueden implementar este tipo de motivaciones. Cuando no es posible “debes” y reitero, “debes” agradecer el esfuerzo realizado por el equipo, sobre todo si así lo ha requerido: recuperación de trabajo por desvíos del plan, trabajo fuera de horario, trasnoches, etc. Ese esfuerzo adicional, no puedes pasar por alto, da el tiempo necesario para reconocer el buen trabajo, o en su defecto un buen feedback y “gracias por tu compromiso”. 
  • Valora las personas: sin dudas un proyecto pasa por momentos complejos, donde los ánimos no son los ideales, el buen trato a las personas, al equipo, se da en todo momento pero por sobre todo en los malos momentos, un equipo de alto rendimiento se arma cuando las personas estan por sobre los cargos y roles.
  • Reconocer tus errores rápidamente: si te equivocas, sea cual sea tu rol en el equipo, reconocelo rápidamente, todos lo valorarán, analiza alternativas de solución y comunica, mientras antes esto ocurra más opciones existiran para disminuir el impacto negativo del problema.
  • Respeto: el último pero quizá el más importante, el “respeto”, nada peor que un profesional indolente, y que no valora el compromiso de los demás. Trabajas con personas no con recursos, procura el buen trato, la preocupación y bienestar de tu equipo. Fomenta las instancias de esparcimiento para conocer los intereses de tus compañeros, sus anhelos personales y como se sienten en el proyecto. El respeto y la lealtad son la base del compromiso.

Y finalizando, transcribo una frase que a mi parecer describe perfectamente ese compromiso al cual quise referirme en este artículo:

El compromiso es lo que transforma una promesa en realidad, es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones, es la acción que habla más alto que las palabras, es hacerse al tiempo cuando no lo hay, es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas, es el material con el que se forja el carácter para poder cambiar las cosas, es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo. Comprometerse y mantener los compromisos, son la esencia de la proactividad” de S.Lemahn.

Carlos Alvarez G. Santiago 28 Marzo 2019.

Referencias.

1-. Medición registrada en el estudio Pulse® de Project Management Institute del 2016.