Comprender que las personas son parte del cambio es un elemento esencial a la hora de concretarlos


DSC03071En dependencias del Hotel Holiday Inn, de la comuna de Las Condes, se desarrolló el séptimo workshop organizado por PMI Santiago Chile Chapter de este año. El taller denominado “Mejora de procesos con teoría de restricciones” estuvo a cargo de Matías Carrasco.

El encargado del workshop realizó un relato desde la experiencia que vivió en el año 2012, al momento de intervenir en una compañía donde los números no acompañaban los resultados esperados y se debieron acercar a las teorías de las restricciones.

Carrasco al iniciar su exposición aclaró que “estas situaciones son más adaptativos que predictivas”. Además, indicó que cuando se cree que hay que producir y vender más lo que se logra es exponer a los trabajadores a un estrés y a una situación que no tiene buenos resultados para la empresa.

De acuerdo a lo expuesto, si situaciones provocan estrés los funcionarios se comienzan a ir y van quedando muy pocos en las empresas.
Durante la presentación se dieron a conocer los denominados siete desperdicios de la producción y sostuvo que para salir de los “problemas” se basaron en el libro “La Meta” de Eliyahu M. Goldratt. La novela explica el rol de los cuellos de botella dentro de un proceso de producción y la importancia de identificarlos para posteriormente eliminarlos.

El relator afirmó que lo importante es “dejar de producir y vender tanto si no se logra terminar lo que se está haciendo”. Carrasco, destacó que el modelo Kanban permite el aseguramiento de la calidad.

A su vez, en el workshop se sostuvo que hay que definir los límites para poder desarrollar de mejor manera el trabajo. “Cuando todo fluya y logramos sacar el cuello de botella comenzamos a funcionar mejor y obtener mejores resultados”, afirmó.

A juicio de Matías Carrasco, es fundamental que cuando solicitan intervenir en un proyecto no te midan en la mitad de la mejora sino cuando el proceso llega a su fin. A lo que añadió que es fundamental comprender que las personas son parte de los cambios y se deben hacer en conjunto con ellos, hacerlos parte del proceso.

Finalmente, el expositor planteó que el equipo termina “pateando” a quienes no van al ritmo del trabajo que se determina.

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