Agile – Transformando el ADN de la Organización


En el ámbito actual de las empresas, sus equipos de trabajo deben dar respuesta a los objetivos del negocio de manera eficaz y oportuna; siendo necesario monitorear e implementar esquemas de trabajo dinámicos que flexibilicen los procesos requeridos para gestionar las iniciativas que apuntan a la innovación y desarrollo de la organización.

En tal sentido cobra relevancia los principios que establece el manifiesto agile, dado que les permite a las organizaciones cambiar la forma en la que se desarrollan sus equipos de trabajo.

Lo anterior implica una transición para adaptar e incorporar los procesos, herramientas y técnicas propias de este enfoque dentro de la organización, además de ocuparse del cambio en los patrones y conductas en torno a cómo las personas hacen las cosas, y por tanto son ellas el factor clave para el éxito o fracaso de este proceso. En conjunto con otros elementos que permite habilitar el nuevo modelo.

Después de indagar, estudiar y aplicar en simulaciones las mejores prácticas conocidas de agile pude percibir con mayor detalle las bondades de este enfoque, constatando y ratificando la reputación que le precede. Sin embargo, este enfoque es, en sí mismo, un cambio de paradigma en la manera en que se gestionan los proyectos, siendo necesario hacerse cargo del proceso previo requerido para preparar a la organización antes de asumirlo.

No basta con declarar un hito de entrada en régimen de las herramientas, artefactos, técnicas y ceremonias propias de un marco de gestión con enfoques de trabajo ágiles en las organizaciones, para que se aplique de forma exitosa. Más bien debe entenderse como un proceso gradual en el que se adquieren capacidades y nivel de madurez para evolucionar al nivel subsiguiente.

Las metodologías tradicionales se basan en un modelo predictivo, en secuencia de cascada. Mientras que Agile se basa en el desarrollo de un modelo iterativo e incremental.  Lo descrito es en esencia, un cambio significativo en la manera que se percibe el desarrollo de los entregables del proyecto.

Ver imagen a continuación para entender mejor lo descrito en el texto anterior:

Figuera 1 (Fuente: https://comunidad.iebschool.com, artículo: Desarrollo de proyectos con metodología ágil)

El ejemplo anterior es uno de los más típicos que se utiliza para explicar las diferencias entre los enfoques; el objetivo del proyecto es entregar al cliente un medio que le permita movilizarse, la opción en base al desarrollo ágil permite desde el entregable uno liberar un medio de movilización al cliente, mientras que en la opción del desarrollo tradicional el cliente tendría que esperar hasta el final para obtenerlo.

Agile impulsa una manera diferente de hacer las cosas, en donde se acepta que los cambios son habituales dentro un modelo de ejecución incremental en el que se busca incorporar en cada liberación, funcionalidades en el producto que se entrega al cliente. Lo anterior se traduce en que cada entregable es un producto con un conjunto de funcionalidades que puede ser probado por el cliente tal como se observa en el ejemplo de la figura uno.

Otro elemento diferenciador respecto al enfoque tradicional es que se prioriza la comunicación con el cliente para obtener su feedback en etapas tempranas del proyecto, y finalmente siendo uno de sus rasgos más relevantes es que se establece que los equipos de trabajo deben ser auto gestionados incorporando la mejora continua en la cotidianidad de sus funciones.

Por todo lo descrito es necesario cambiar la idea errónea que sola implementación de alguno de los marcos metodológicos y/o el uso de herramientas, artefactos y ceremonias hace a una organización ágil. Dado que la adopción de los esquemas de trabajo ágiles como en cualquier otro proceso de transformación, es el factor humano la clave para el éxito en su implementación. Al analizar tanto los casos de éxito como de fracaso en organizaciones que optaron por hacer uso de este enfoque, el factor personas ha sido decisivo en los resultados obtenidos.

Cabe señalar que en el proceso de adopción de las prácticas y esquemas de trabajo ágiles es imperativo que las personas de la organización estén dispuestas a apoyar su implementación. Siendo necesario abordar un proceso previo de sensibilización y capacitación para que todos los involucrados entienda en detalle que se espera de ellos en términos de la dinámica de colaboración, compromiso, y autogestión requeridos en el entorno de trabajo de equipos ágiles.

En tal sentido se hace necesario contemplar una fase de transición y acompañamiento a la organización a través de una figura del COACH Agile que haga las veces de facilitador del proceso de trasformación. Esta etapa permitirá evaluar el nivel de adopción de las prácticas en la organización permitiendo que se tomen los correctivos que sean necesarios de forma oportuna, apuntando a reforzar en las personas las destrezas requeridas para que puedan desarrollar adecuadamente sus funciones y responsabilidades dentro del nuevo modelo.

Teniendo en cuenta todos los elementos descritos, planteo un esquema de abordaje para desplegar dicho enfoque a nivel de toda la organización.

Figura 2. Viaje de Transformación Organizacional al Enfoque Agile

Si bien la transformación de las organizaciones hacia esquemas de trabajo ágiles tiene un alto grado de complejidad e incertidumbre debido a que en esencia se trata de cambiar comportamientos en que las personas en torno a cómo se hacen las cosas. Al lograr que se adopten e integren dichas prácticas genera como resultado un incremento en la productividad de los equipos.

La invitación es analizar en detalle como este enfoque puede adaptarse a su organización y con ello favorecer que las personas involucradas desarrollen nuevas destrezas que agreguen valor para su desarrollo profesional.

Alexander Guerrero Pinedo – PMP
Consultor OPM | Organizational Project Management

Especialista en servicios de consultoría de gestión corporativa de proyectos. Con amplia experiencia en el desarrollo e implementación de equipos de trabajo multidisciplinarios y la definición de procesos que garanticen una gestión integral y sistemática de proyectos, programas y portafolios alineada con el modelo de gestión de la organización. Experiencia en asesoramiento estratégico a empresas RETAIL, TELCO y Financieras en el rediseño de los procesos críticos con el objeto de definir planes de mejora alineados con los objetivos del negocio.